sábado, 23 de agosto de 2014

Caí en un patético estado de desconexión. A menudo, con los humanos, ya sean buenos o malos, mis sentidos se cansan. Simplemente desconectan, me doy por vencido. Soy educado, asiento con la cabeza. Hago como si no comprendiera porque no quiero que nadie se sienta herido. Este es mi punto débil, el que más problemas me ha causado.
Muchas veces, cuando intento ser amable con los demás, lo que consigo es que mi alma se deshaga en una especie de pata espiritual. No importa. Mi cerebro desconecta. Escucho. Respondo. Y los otros son demasiado estúpidos como para darse cuenta de que no estoy ahí.

2 comentarios:

Laura Manzano dijo...

Me encanta tu blog,lo leo siempre y sabes expresar con palabras muchas de las cosas que rondan por mi cabeza,increible!

Sergio dijo...

Muchas gracias! :D