domingo, 15 de enero de 2012

Pues sí, me había prometido no contar nada a nadie. Pero llegaste con tus encantadores silencios, y te conté un pedazo de mi. Ese pedazo que nadie, ni siquiera mi almohada conocía.
Caí.
Estando con la ropa puesta, quedé desnudo junto a ti. Desnudo de palabras, de máscara, de sonrisa.

1 comentario:

un pequeño corazón de manzana dijo...

Sin duda esa es la mejor desnudez. La que cuesta más conseguir, la que es más especial cuando la logras, y sin duda la que nunca olvidas.

La otra... bueno está bien. Pero no tiene el mismo mérito compartir con alguien lo mismo que compartes con la ducha ;)

Un saludo!

Y ah, te lo habrán dicho muchas veces pero un blog precioso. Te sigo.

http://unreflejoenlaventana.blogspot.com/