lunes, 6 de diciembre de 2010

Y aquella voz volvía a sonar en el fondo de su cabeza,repitiendo de nuevo aquellas palabras sin sentido alguno.Era como caminar a ciegas,palpando las paredes de una fría y húmeda cueva,hasta que decidió intentar buscar la lógica a la situación.
Cogió el primer autobús que saliera de la ciudad hacia Saint Eval,aquella pequeña aldea que tantísimos recuerdos le traía.Y en efecto,ahí estaba,encima de la mesa de aquella casita de piedra donde pasaron tantos momentos,aquella carta diciendo adiós...

2 comentarios:

fragelle. dijo...

quizá simplemente fue mejor decirle adiós

P. dijo...

Me gusta el estilo, el énfasis y la sencilléz de la despedida, como dejándola ir, pero con todo el texto cayendo en ella. Me gusta. Suerte!