domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Destino?
Hace tanto tiempo que dejé de creer en eso...

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿Quién decide cuando acaba lo viejo y empieza lo nuevo? No es un día del calendario, ni un cumpleaños, ni un nuevo año... es un acontecimiento, grande o pequeño. Algo que nos cambia, que nos da esperanzas. Una nueva forma de vivir y contemplar el mundo. Para dejar marchar los viejos hábitos, los recuerdos. Lo importante es saber que siempre se puede volver a empezar. Aunque también es importante recordar que entre todo lo malo siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse.

martes, 20 de noviembre de 2012

Espero que sepa diferenciar mi palabra de la de otra persona. Espero que vea que no existe un solo instante en que no se susurre su nombre, no tan lejos como de mi cuerpo, pero más cerca del corazón. Preferiría que me miraras diferente, para ser un digno rival de tu belleza, y para que entiendas que si mis manos son de ceniza, es porque tú eres de fuego.

lunes, 12 de noviembre de 2012

1 entre 1.000.000.


Hace tiempo leí que con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas 20.000 personas. Haciendo una regla de tres, obtuve que un joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6.800 personas. Pongamos que la mitad de esas personas, es decir 3.400 son hombres y la otra mitad mujeres. Y supongamos que de esos 3.400, solo 1/3 están dentro del margen de edad en el que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación. Es decir, descartamos 2/3, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca podríamos enamorarnos: familiares cercanos, ancianos, niños pequeños... Nos queda el siguiente número: 1133,333... Pero redondeando pongamos unas 1000. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamorase a precisamente la persona que se enamora de uno, es según las matemáticas (1/1000) · (1/1000), lo que es igual a una posibilidad entre un millón, 1/1.000.000. Así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón, en un hecho, en una realidad, ¿qué sentido tendría no aprovecharla, qué más da lo que venga luego, qué importa lo complicadas que sean las circunstancias? Si lo más difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Porque cuando le quieres es inevitable pensarle. Se te impregna en los pensamientos, como si siempre hubiese estado ahí.
¿Le piensas ahora? Yo creo que sí.

viernes, 19 de octubre de 2012

Kiss me hard before you go.

lunes, 1 de octubre de 2012

La gente feliz no es así solo porque si. Se hace a través de experiencias, se aprende a ser feliz. Es verdad, nadie puede sonreír todo el día, pero si se puede estar en paz. Aprender a ver lo mejor de cada cosa. A dar las gracias por lo que pudiste no haber tenido y que esté ahí, para que no te falte. Para que te sientas menos solo. Para que te sientas un poco más feliz. Incluso si el que está ahí eres tu mismo. Deberías dar las gracias, eres afortunado. Hay gente que no se tiene ni a si misma.

lunes, 3 de septiembre de 2012


Cuando te hablo de libertad es a esto a lo que me refiero. Estar en tus brazos, poder irme y no hacerlo porque no quiero, por elección. Decido quedarme contigo porque así lo quiero. Porque tú eres mi libertad.


No quiero saber cuál es el problema, quiero saber qué es lo que harás con el. No cuentes tus problemas, busca soluciones.
Todo lo que hagas ahora es en lo que te convertirás después, no detengas tus sueños. Deja de pensar en ellos, hazlos realidad. Basta de ver lo que quieres. Haz lo que quieres, ahora. Forja lo que serás. El ahora es lo único que tienes.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Las personas son como los libros, pero mucho menos accesibles.
Hombres como libros, buenos libros.
Que existieran tantos para leer que siempre me encontrara ante la decisión difícil de cuál colocar primero al lado de mi cama. Pasear, ojearlos, tenerlos un rato en mis manos y dejarlos, escogerlos otro día... y encontrarlos. Interesantes, divertidos, inquietantes, inteligentes, desnudos, repletos de contenido. Excitantes, amantes y sin miedo a volar. Atemporales, intensos. Sensibles y sin miedo.
Tenerlo en la mente, encontrarlo.
Con un capítulo de esos que admiras por su elocuecia, por su contenido, por su acertada metáfora, por su belleza, por su promesa. Admirar aspectos superficiales pero que a veces nos hablan en susurros desde el interior: Los colores, dibujos, fotografías, citas.
Cerrar los ojos y percibir su olor, el calor de su piel, mi deseo.
Abrir sus páginas y perderme.